La batalla del león o la emasculación del guapo


Criatura de Dios… ¡Qué guapo! 

Pues seguro que se aburre como una ostra. Menos mal. Justicia poética (o justicia cósmica). Por tanto, es accesible. Solo debes confiar en el Supremo Creador. O si te falta fe, en Jean Genet: “Menos mal que existe el vicio porque, si no, los feos no podrían conocer el amor”.

Otro que tal baila: 



Este tipo de marica, se aburre tanto, que hasta se le trasluce en la cara.

¿Que por qué sé que son un par de maricas? Je, je. Entre otras muchas cosas, hasta por probabilidad. Es muy raro que un tío de estos no fuera ya guapísimo de niño y adolescente.

Y, mira, siempre fueron objeto de miradas y de sobeteos más o menos sutiles por parte de los vecinos o los amigotes de papá. Ello les halagaba y les resultaba excitante, y les despertaba mucha curiosidad. Y, claro, acabó apareciendo un hétero cabrón que se los folló.

Con este acto, que se repite sin cesar desde los más remotos tiempos, el hétero bruto elimina la eventual competencia de otros machos de igual o superior atractivo o calidad genética. Y desde luego, estos de las fotos habrían constituido potencialmente la peor de las competencias. Follárselos no solo le dio gustito al macho. A mi juicio, respondía a una pulsión de origen biológico similar a la que conduce al león a asesinar a los cachorros de su predecesor (tras derrotarlo) para que la hembra entre en celo rápidamente (pero, afortunadamente, sin el lado cruento).

Este es el verdadero ser del guapazo una vez el hétero pasó por su vida:



A veces, el “abuso” lo cometió un igual, en la fase de experimentación homoerótica que, en la adolescencia, precede a un contacto más resuelto con las hembras.



Las más de las veces, el “abuso” lo perpetró un macho experimentado, de manifiesto éxito con las hembras, que se encapricha y, simpático y resuelto, sabe cómo se hace eso de llevarse a la cama a quien sea (esto es, un macho alpha de sienes plateadas).



¿Que por qué el macho alpha cabrón no es maricón? Hombre, está claro: eclosionó como tío bueno más allá de la adolescencia. Esos tiarrones buenorros “sobrevenidos” (por decirlo de algún modo) son los únicos que se salvan.

Este bruto de a continuación, ni es guapo ni puta falta que le hace. Coge lo que quiere. Y punto. Tampoco parece que la maricona proteste… Jejj.





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